Antonio Orejudo, Madrid, 1963. Ensayista, novelista y crítico literario.
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid.
Doctorado en Estados Unidos (State University of New York at Stony Brook), país donde trabajó como profesor durante siete años.
Investigador invitado en la Universidad de Ámsterdam.
Profesor Titular de Literatura Española en varias universidades españolas hasta establecerse en la Universidad de Almería.
Y va el tío y escribe esto:
"Se había marchado a la puta Cataluña y había empezado a frecuentar un comité de la CNT que tenía la misión de sembrar el caos mediante la ultraviolencia. Eran quince: diez tíos y cinco tías, y vivían todos hacinados, y generalmente en pelotas, en un cuchitril de la calle del Obispo, donde habían declarado el final de la pareja como organización social y proclamado la comuna libertaria como alternativa. Se integró bastante bien en la célula y, como la convivencia hace mucho, se fue enamorando de una libertaria que se llamaba Dolors. Aquí hubo risas, No se vivía mal en aquella comuna, pero había algo que no soportaba: nadie limpiaba el retrete. En una de las asambleas que se celebraban semanalmente propuso acordar un turno de limpieza, pero le contestaron que las ideas de turno y el concepto de orden, implícito en la idea de turno, así como el tema limpieza, eran falacias que la burguesía había creado para perpetuarse. Él se definió cercano a la utopía "retrete sin mierda", que ellos calificaron de ambición pequeño burguesa y estéril para la clase trabajadora por cuanto distraía al ser humano de los verdaderos problemas sociales. Después de una votación se decidió que el retrete siguiera sucio. Ahí fue cuando empezó a pensar en abandonarlos. Sin embargo, no tomó la decisión hasta más tarde, cuando se enteró de que su novia se acostaba con todos los de la comuna siguiendo un orden o turno implícito en la idea de orden. Se puso hecho un basilisco. Los camaradas le dijeron que era un revisionista y le intentaron calmar recordándole que la idea de propiedad era una mentira burguesa que limitaba a los hombres y los hacía infelices. Él dijo que lo que le hacía infeliz a él era que se pasaran por la piedra a su novia cuando él no estaba. No quiso discutir más. Puso en práctica lo aprendido sobre la ultraviolencia y el caos y se lió a hostias con todos. Se armó tal cristo que al final llegó la policía y los desarticuló, Él sin embargo, logró escapar. Ya en Madrid …"
Extracto de "Fabulosas narraciones por historias". A disfrutar de los nuevos y buenos escritores que aparecen.
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid.
Doctorado en Estados Unidos (State University of New York at Stony Brook), país donde trabajó como profesor durante siete años.
Investigador invitado en la Universidad de Ámsterdam.
Profesor Titular de Literatura Española en varias universidades españolas hasta establecerse en la Universidad de Almería.
Y va el tío y escribe esto:
"Se había marchado a la puta Cataluña y había empezado a frecuentar un comité de la CNT que tenía la misión de sembrar el caos mediante la ultraviolencia. Eran quince: diez tíos y cinco tías, y vivían todos hacinados, y generalmente en pelotas, en un cuchitril de la calle del Obispo, donde habían declarado el final de la pareja como organización social y proclamado la comuna libertaria como alternativa. Se integró bastante bien en la célula y, como la convivencia hace mucho, se fue enamorando de una libertaria que se llamaba Dolors. Aquí hubo risas, No se vivía mal en aquella comuna, pero había algo que no soportaba: nadie limpiaba el retrete. En una de las asambleas que se celebraban semanalmente propuso acordar un turno de limpieza, pero le contestaron que las ideas de turno y el concepto de orden, implícito en la idea de turno, así como el tema limpieza, eran falacias que la burguesía había creado para perpetuarse. Él se definió cercano a la utopía "retrete sin mierda", que ellos calificaron de ambición pequeño burguesa y estéril para la clase trabajadora por cuanto distraía al ser humano de los verdaderos problemas sociales. Después de una votación se decidió que el retrete siguiera sucio. Ahí fue cuando empezó a pensar en abandonarlos. Sin embargo, no tomó la decisión hasta más tarde, cuando se enteró de que su novia se acostaba con todos los de la comuna siguiendo un orden o turno implícito en la idea de orden. Se puso hecho un basilisco. Los camaradas le dijeron que era un revisionista y le intentaron calmar recordándole que la idea de propiedad era una mentira burguesa que limitaba a los hombres y los hacía infelices. Él dijo que lo que le hacía infeliz a él era que se pasaran por la piedra a su novia cuando él no estaba. No quiso discutir más. Puso en práctica lo aprendido sobre la ultraviolencia y el caos y se lió a hostias con todos. Se armó tal cristo que al final llegó la policía y los desarticuló, Él sin embargo, logró escapar. Ya en Madrid …"
Extracto de "Fabulosas narraciones por historias". A disfrutar de los nuevos y buenos escritores que aparecen.
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